Por sus barrios la conocerás - 26 de Junio de 2011 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 284813731

Por sus barrios la conocerás

Autor:Patricia Miranda
 
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Enviada

República de Singapur.- Cuando el espectáculo de luces fluorescentes le cede protagonismo a los rayos del sol. Cuando los ojos exigen ver pagodas en un primer plano y tras bambalinas los rascacielos. Cuando saciada la primera impresión entra la cosquillita por conocer la esencia de Singapur... entonces -sólo entonces- hay que entremeterse en algunos de sus barrios.

Chinatown, Kampong Glam y Little India: especialidades a la carta para ese viajero que algunos turistas llevan dentro.

¿Que dónde está el espíritu singapurense? Quizá en esa deliciosa mezcla de ascendencias china, malaya e india. ¿La consigna? Observar, oler, y escuchar.

Observar cómo una guapa oficinista aprieta el botón del semáforo y espera a que la señal del "green man" le permita cruzar la calle. Oler el perfume de especias en la Arab Street. Escuchar el inglés fundido con el chino, el malayo y el tamil dando como resultado el "singlish".

Que no extrañe oír frases como: "S'orright Iah, s'oka neh mind", que podría traducirse en un "No te preocupes, no hay problema". Que tampoco asombre si al ir a un centro de comida rápida, el comensal encuentra un paquete de pañuelos desechables en alguna mesa vacía. No hay que ocuparla, pues es señal de que alguien la ha apartado y pronto llegará con su bowl de sopita caliente y su caja de arroz esponjado.

¡Qué rico es comer en una especie de hub gastronómico oriental! Platillos coreanos, chinos, japoneses, malayos, vietnamitas, tailandeses e indonesios se convierten en la gasolina necesaria para caminar sin descanso.

Llévelo, llévelo

Ahí, donde un sinfín de lámparas de papel rojo cuelga de los techos, donde un grupo de esbeltas niñas porta sus impecables uniformes incluso cuando ya han salido del colegio y los deditos de un niño de primaria manejan con naturalidad la pantalla de su iPhone, ahí es el barrio chino.

Una sonrisa aparece en el rostro, palpita con más fuerza el corazón del extranjero. Le late haber encontrado en las callecitas del Chinatown esas típicas bicicletas chinas. ¡Uf! Qué alivio ver estos carruajes más allá de los exquisitos Rolls-Royce, BMWs, Maseratis, Ferraris y Mazdas que circulan por la famosa Orchard Road de Singapur.

La sonrisa crece cuando salen al paso las casas de té o las boticas, que generalmente ofertan remedios naturales. Un anciano diagnostica el mal que aqueja a un cliente con sólo verle la mano. Acto seguido pone en una báscula un puñado de hierbas. Preparado el menjurje, lo entrega a quien ha...

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