Entrevista / Eduardo Ibáñez Valencia / Critica anarquía urbana - 21 de Octubre de 2013 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 470114382

Entrevista / Eduardo Ibáñez Valencia / Critica anarquía urbana

Autor:Pedro Mellado
RESUMEN

[MEMORIA VIVA] Eduardo Ibáñez Valencia. Es de la primera generación de la Escuela de Arquitectura de la UdeG: 1948-1954. Dice que política e intereses económicos vulneran los planes de desarrollo urbano. Estima que a la Ciudad le urge un drenaje profundo y segundos pisos en avenidas

 
EXTRACTO GRATUITO

Pertenece a la primera generación de egresados de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, fundada en 1948 por el arquitecto Ignacio Díaz Morales, quien les inculcó a sus alumnos que esa profesión era un apostolado de servicio.

Por eso critica la anarquía que asfixia a la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), a la que observa en permanente crisis, porque los intereses políticos, económicos y personales se anteponen a cualquier regulación establecida en los planes de desarrollo urbano.

Considera que es urgente la construcción de un sistema de drenaje profundo, además de analizar la necesidad de algunos segundos pisos en importantes avenidas, así como la construcción de estacionamientos subterráneos en avenidas y calles, para resolver ese problema tanto en el Centro de Guadalajara como en otras colonias de alta concentración urbana.

El arquitecto Eduardo Ibáñez Valencia nació en Guadalajara el 8 de septiembre de 1929, hijo del ingeniero José Ibáñez Vázquez y de la poetisa Margarita Valencia Fregoso, ambos oriundos de Autlán de Navarro.

Casado con Rosa Ladewig Sánchez, tiene dos hijos: Enrique y Florencia. Egresado de la Escuela de Arquitectura de la UdeG (generación 1948-1954), es miembro de número de la Academia Nacional de Arquitectura, en la cual es también académico emérito.

PIONEROS

¿Cómo le compromete el ser de la primera generación de la Escuela de Arquitectura de la UdeG?

Yo fui invitado cuando ya había cursado el primer año de Ingeniería Civil. Ignacio Díaz Morales fundó la Escuela de Arquitectura en 1948; era Rector el doctor Luis Farah Mata y director del Instituto Tecnológico Jorge Matute Remus. Estábamos junto con Ciencias Químicas e Ingeniería Civil. Empezamos como 40 alumnos y terminamos 15. Julio de la Peña Lomelí, quien era secretario de la Escuela de Arquitectura, fue quien me invitó. Yo colaboraba con él en el despacho de arquitectos Martínez Negrete y Asociados, era una especie de chícharo. Julio fue maestro de Dibujo al Natural en la Escuela de Arquitectura. Yo le tomé un gran afecto y fuimos amigos toda la vida.

¿A quiénes recuerda de sus compañeros de esa época?

Salió conmigo de la Escuela de Ingeniería para inscribirse en Arquitectura, Humberto Ponce Adame, quien años después llegaría a ser director de la Facultad de Arquitectura (de 1963 a 1970). También en Ingeniería conocí a Gabriel Chávez de la Mora, quien después de concluir la carrera de arquitecto se fue de monje (ingresó en 1955 al Monasterio Benedictino de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca, Morelos). Fueron mis compañeros en Arquitectura Jorge Ramírez y Martínez Sotomayor, Enrique Nafarrate Mexía y Héctor Ascencio Tello, entre los que recuerdo. Mi título profesional es el número siete.

MAESTROS

¿De dónde salieron los maestros para la Escuela de Arquitectura?

El arquitecto Díaz Morales fue quien presentó el proyecto para fundar la Escuela de Arquitectura. Él llevó a dar clases a personajes como el ingeniero Juan Palomar y Arias, sobre todo lo relacionado con la tramitología que debía hacerse para llevar a cabo algún proyecto, pues él fue funcionario público en Gobiernos priistas (jefe de la Junta General de Planeación y Urbanización del Estado de Jalisco y jefe del Departamento de Obras Públicas del Ayuntamiento de Guadalajara), aun siendo un connotado panista. También fueron maestros los ingenieros Fernando González Barba (quien dedicó 50 años de su vida a la docencia en la UdeG) y Jorge Matute Remus (Rector de la UdeG en el periodo de 1949 a 1953). Ignacio Díaz Morales se fue a Europa (después que terminó la Segunda Guerra Mundial) y trajo a muchos grandes maestros para las escuelas de Arquitectura e Ingeniería, como el escultor Mathias Goeritz, Bruno Cadore (impartía Taller de Composición), Erik Coufal (maestro de Modelado y Dibujo), Horst Hartung (enseñaba Historia de la Arquitectura), Silvio Alberti (experto calculista) y Carlos Kovacevich (profesor de Historia del Arte).

EL CLAUSTRO

¿Cómo se formaban los arquitectos en aquella época?

El maestro Díaz Morales impartía Teoría de la Arquitectura y traía cada semana de invitados a arquitectos de la Ciudad de México para darnos cursos o pláticas. Ahí conocí a Mario Pani y a José Villagrán García. Díaz Morales nos enseñó que ser arquitectos era un apostolado de servicio. José Arreola Adame nos daba clases de Música, pues nos decía que había una reciprocidad íntima entre la arquitectura y la música. Nos hacía escuchar a Juan Sebastián Bach y nos preguntaba con qué obra de la arquitectura podría equiparse cada melodía, porque había ritmo y armonía.

La escuela era un espacio cerrado, que tenía un portero que impedía el ingreso a extraños. Las ventanas estaban muy altas, para evitar que nos distrajéramos. Los ingenieros nos hacían burla, porque decían que la Escuela de Arquitectura parecía un seminario. También se acostumbraban "las repentinas". Nos daban una idea, un proyecto -una vez al mes- para desarrollarlo en tres o cuatro días, en los cuales no salíamos de la Escuela de Arquitectura. A veces durábamos trabajando los fines de semana. Ahí comíamos y dormíamos.

RUPTURA

¿En qué momento cambió la idea con la que se fundó y empezó a funcionar la Escuela de Arquitectura?

Llegó un momento en que hubo una división (en 1963), por envidias y ataques contra la escuela, promovidos en la época de la FEG (Federación de Estudiantes de Guadalajara), por quienes no querían que siguiera Díaz Morales. Consideraban que la Escuela de Arquitectura era privilegiada y eso causaba envidias (era Presidente de la República Adolfo López Mateos; Gobernador de Jalisco, Juan Gil Preciado; Rector de la UdeG, Roberto Mendiola Orta, y presidente de la FEG, Ignacio Mora Luna). Algunos nos quedamos en la UdeG y otros profesores se fueron -entre ellos Díaz Morales-, para fundar después la Escuela de Arquitectura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.

(Fundada en 1963, la Escuela de Arquitectura del ITESO fue dirigida por Enrique Nafarrate Mexía hasta 1972. Ese año asumió la dirección Salvador de Alba Martín, hasta 1978. Él invitó a dar clases a Díaz Morales, quien permaneció como docente en el ITESO hasta su fallecimiento en 1992).

SERVICIO

¿Cómo se involucra usted en el servicio público?

En la época en que Francisco Medina Ascencio fue Presidente Municipal de Guadalajara (1962-1964), me encomendó algunas obras como el Registro Civil que está en Avenida Alcalde y la vieja Procuraduría que está sobre Calzada Independencia. Cuando él llegó a la Gubernatura (1965-1971), me nombró director de la Junta General de Planeación y Urbanización del Estado, pues yo había participado en la elaboración de su Programa de Desarrollo, en colaboración con Carlos Mendoza Hermosillo, Julio de la Peña, Guillermo Quintanar Solaegui, Luis Giachetto, Humberto Ponce Adame, Daniel Vázquez Aguilar, Roberto Cruz, Alberto Ibáñez y Guillermo Sandoval.

Impulsé la elaboración de la Ley de Fraccionamientos y la Ley de Condominios Horizontales, para poner orden en la anarquía que desde entonces amenazaba a la Ciudad. El primer coto que hubo en la zona metropolitana fue sobre Avenida Las Américas, se llama San Javier de la Colina, se construyó por ahí de 1968.

Entonces no pensábamos todavía en los condominios verticales, pues ahora a mí me asusta que se construyan tantos edificios cuyo mantenimiento será muy costoso para los vecinos, quienes difícilmente tendrán dinero para pagarlo y probablemente terminarán por abandonarlos, como sucedió con el Condominio de Pensiones que se construyó frente a la Plaza Juárez. Si en los edificios donde hay gente con capacidad económica es caro pagar el mantenimiento (pintura, albañilería, ventanas, elevadores), imagínese en los condominios populares. Hacer edificios de más de 15 o 20 niveles no es conveniente.

PROYECTOS

¿Cuáles fueron sus primeros proyectos urbanísticos?

El Gobernador Medina Ascencio quería que Puerto Vallarta fuera de nivel internacional, de mucha altura. Para lograrlo creamos las primeras leyes y ordenamientos para el crecimiento y la conservación de la fisonomía del puerto. También localizamos la mejor ubicación para construir el aeropuerto. Hicimos el primer plano catastral, que después se repetiría en Guadalajara, donde también aplicamos el primer plano regulador metropolitano que elaboró el arquitecto Carlos Contreras. En Puerto Vallarta regularizamos la tierra, pues casi todo era ejidal, con todo y títulos de propiedad. Fue un trabajo de por lo menos dos años.

Medina Ascencio fue un gran promotor, hizo muchas obras importantes en Guadalajara, como las avenidas López Mateos (que se llamaba antes Calzada de los Ingenieros) y Mariano Otero. Ampliamos las avenidas de La Paz e Hidalgo.

Yo tumbé la Casa del Estudiante que utilizaba la FEG como refugio después de hacer sus tropelías. Muchos le criticaban a Medina Ascencio que no tenía carácter, sin embargo, por instrucciones de él la tumbamos, era un accesorio del Templo Aranzazú. En una noche (el 29 de septiembre de 1970) la tumbamos, plantamos árboles e hicimos un jardín. Yo vigilé todo desde el Salón Cue, una cantina que estaba donde ahora es el Hotel San Francisco, por la calle Colón, a un lado de El Lido.

EL CAOS

¿Cómo ha observado usted el desarrollo de la Ciudad?

Algo que le hizo mucho daño a la Ciudad fue la desaparición del Consejo de Colaboración Municipal de Guadalajara, dos o tres Administraciones después del Gobierno municipal de Medina Ascencio. La gente colaboraba para pagar las obras de pavimentación, alumbrado, agua y drenaje. El Consejo llegó a tener más dinero que el Gobierno municipal. Pero se acabó porque un Presidente Municipal le pidió que le prestara todo su capital y nunca lo pagó. No digo su nombre porque todavía vive. (Fueron alcaldes de Guadalajara después de Medina Ascencio: Eduardo Aviña Bátiz, Efraín Urzúa Macías y Guillermo Cosío Vidaurri).

Para resolver el problema de la falta de estacionamientos en la Ciudad, incluyendo el Centro de Guadalajara, habría que construirlos subterráneos, debajo de las calles, instalando los colectores para el drenaje a un costado, para dejar despejado todo el Centro, como se ha hecho en otros países. Una obra obligada es el colector de Avenida Rubén Darío, desde López Mateos hasta Avenida Montevideo. Podría aprovecharse la obra para construir estacionamientos debajo de esa avenida, con entradas cada dos cuadras, como se hace en toda ciudad civilizada.

Desde la época de Medina Ascencio ya había un plano regulador de Guadalajara que seguimos al pie de la letra, algo que no sucede ahora.

Yo todavía soy de la idea de que se puede planificar la Ciudad, aunque la Ciudad se nos esté escurriendo entre las manos. Quizá formo parte de los idealistas, pero francamente ya empiezo a sentir desilusión y agotamiento por la poca o nula aplicación de los planteamientos urbanos y sus normas. Ahí tiene usted el caso de la Villa Panamericana, que viene un señor de la Ciudad de México y dice dónde quiere que se construya, aunque sea una zona de recarga de los mantos freáticos.

Se tiene como principal método de trabajo los intereses individuales, políticos y económicos del momento, que se anteponen a los planes de desarrollo aprobados. Por eso la Ciudad siempre está en crisis. El buen administrador de una ciudad se distingue primordialmente por la eficacia de los servicios municipales, pero sobre todo por el orden como se desarrollan las diversas zonas de la ciudad, defendiéndolas de los especuladores y de los intereses políticos o personales.

¿Qué le urge a la Ciudad?

La zona metropolitana necesita con urgencia un colector (drenaje) profundo. No habría necesidad de tumbar nada porque se construiría a 50 o 60 metros de profundidad.

Debería considerarse un segundo piso en la Avenida Américas, desde la Avenida Montevideo hasta el Centro de Zapopan. También podrían construirse estacionamientos subterráneos en la Avenida Rubén Darío.

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA GRATIS