GACETA DEL CHARRO / Regreso vencedor 2 - 16 de Septiembre de 2008 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 80619928

GACETA DEL CHARRO / Regreso vencedor 2

Autor:Germán Dehesa
 
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En este espacio somos muy pobres, pero muy honrados y jamás recibimos dinero o recompensa alguna (como no sea tu cariño, lectora lector querido) por alabar o denostar a alguien. Digo esto que es una obviedad que enuncia el deber mínimo de un periodista, porque estoy por proceder a aventármele a Aeroméxico, pero lo hago por mis purititas pistolas y sin patrocinador.

El avión de Aeroméxico que me traería a la capital desde Monterrey salía (eso afirmaron) a las cinco. Los Dehesa, padre e hijo, a las 16:15 ya habían documentado y estaban listos para "proceder" a la sala cinco para "iniciar" nuestro abordaje. Pasadas las 16:30 ya estábamos ahí muy sentaditos cuando una señorita enormemente parecida a "Periquita" la de las tiras cómicas, nos dijo a través de su potente e ineficiente micrófono: potfavó losknsanregsssado, favopsarl mosdridor, gachas. Todo fue oír a Periquita e intuir que algo estaba pasando y que no saldríamos a las cinco. Establecido esto, imaginé el océano de mentadas que me esperaba en México por parte del personal de MURAL por la entrega escandalosamente tardía que iba a hacer de mi artículo. Todos pasamos al mostrador para que las dos señoritas se hicieran mensas (cosa que lograron) con nuestros boletos. Por muchas razones, Canito muestra que es hijo mío, pero en su infinita paciencia y pachorra, no. A las 17:10 tuve mi primer hervor de sangre. Me puse de pie y desde mi lugar increpé a Periquita y a la Pequeña Lulú: oigan, señoritas: ¿a qué horas vamos a salir?; dentro de quince minutos, señor, me respondieron con tonito de ¿cómo osa usted preguntar?, oiga, señorita, y esto que me acaba usted de decir ¿no podría habérselo dicho por el micrófono a todos los pasajeros?, no somos perros, somos gente. Volví al silencio y miré hacia donde estaban los pasajeros que aguardaban. Yo esperaba un apoyo entusiasta, pero lejos de eso, me encontré con miradas reprobatorias que, para mi terror, decían: ¿cómo se atreve usted a alzarle así la voz a dos damitas? O sea que el mexicano medio con estudios y aceptable posición...

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