Genaro Lozano / Revisionismo - 4 de Mayo de 2021 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 866314897

Genaro Lozano / Revisionismo

Autor:Genaro Lozano
 
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No hay manera de defender la extensión de mandato del ministro presidente de la Corte, sino interpretando a modo la historia del país. No hay forma de defender la campaña contra el INE, sino ignorando los años de la construcción institucional y de lucha contra el autoritarismo del PRI. No hay modo de abrazar la candidatura de Evelyn Salgado, más que ignorando el pacto patriarcal que la envuelve.

Es cierto: México ya no aguantaba otro sexenio de corrupción como el de Peña Nieto, ni otro de impunidad como el de Calderón. La dupla del PRIAN hizo y deshizo del país lo que quiso. Las siete décadas de la hegemonía priista, seguidas por los 12 años del fallido interinato panista y la subsiguiente restauración del PRI de Atlacomulco tuvieron algunos destellos de luces, de creación de instituciones, de engrandecimiento y achicamiento del Estado mexicano, pero principalmente dejaron una herencia de desigualdad, corrupción y violencia. Esta herencia lo mismo impulsó la Presidencia de López Obrador que se convirtió en su mayor reto, magnificado por la pandemia, pero también por los errores propios de un gobierno cada vez más encerrado en su caja de resonancia que en la escucha empática de la otredad.

Nadie es indispensable y una institución que se basa en una sola persona está condenada al fracaso. La extensión del mandato de Arturo Zaldívar como presidente de la Corte no es requisito indispensable ni suficiente para garantizar una buena instrumentación de la reforma judicial. En un Estado de instituciones no hay personas indispensables. Cualquiera de las y los actuales ministros podría asegurar la puesta en marcha de la reforma. No hay manera de defender lo contrario si no es solo para cumplir con la narrativa del Presidente. A menos que se reforme la Constitución, la extensión del mandato es inconstitucional y un precedente peligroso.

La construcción de las instituciones como el INE tomó décadas de lucha a contracorriente. Muchos de los personajes que participaron en este camino hoy son denostados como los "intelectuales del viejo régimen", sin matices, como si fueran parte de un bloque homogéneo, y asumiendo que ya vivimos en una nueva era. La organización de las próximas elecciones por parte del Poder Judicial es inviable y parece solo un distractor. En muchos sentidos los consejeros actuales le han fallado al cargo, como cuando mantuvieron el registro del Partido Verde, o cuando aplican la ley electoral de manera desproporcional...

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