Juan García de Quevedo / Los panistas - 15 de Julio de 2013 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 449130102

Juan García de Quevedo / Los panistas

Autor:Juan García de Quevedo
 
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Es claro y evidente que a todo Jalisco le hace falta el panismo. Por la historia de Jalisco donde nacieron dos de sus más ilustres padres fundadores, Efraín González Luna y el maestro Preciado Hernández y tantos otros que con vuelos diferentes intervinieron en la vida política del estado. Mención especial a don Efraín González Morfín, filósofo y político. Jalisco era el semillero de panistas brillantes, bien formados, cuyos debates y escritos se presentaban con una gran fuerza a nivel nacional. La lista era larga y su formación política todavía más. Especulando podemos decir que su lenguaje y propuesta eran de una elegancia y profundidad que no alcanzó a penetrar en la inteligencia de la gente, como se dice ahora, o del pueblo, como se decía antes, para que la comprendiera y entendiera a cabalidad.

El primer mérito del panismo fue reivindicar la figura del ciudadano con todo lo que ello significa para su época y momento; luego su profunda y absoluta fe en las urnas y el voto. De membresía corta pero ilustre, plagada de figuras jurídicas, el panismo jalisciense tuvo un lugar muy destacado de primerísimo rango a nivel nacional. El panismo y los jesuitas, aquí en Jalisco, eran como dos inmensas líneas paralelas o para decirlo de otra manera, los jesuitas eran la escuela de cuadros del panismo jalisciense. Abogados destacados, universitarios brillantes como Hugo Gutiérrez Vega o el maestro Rodríguez Lapuente que, aunque poblano, se formó en Guadalajara como maestro de generaciones. Ese era un panismo resistente a las tentaciones mezquinas y las ideas eran esencialmente lo que los estructuraba como una comunidad de hombres con un profundo compromiso ideológico. Lo cierto es que el panismo siempre tuvo una amplia presencia entre las clases medias cultas y...

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