DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Plaza de almas - 16 de Abril de 2019 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 777733069

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Plaza de almas

Autor:Catón
 
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La historia que contaré este día carece de final. ¿Acaso alguna historia lo tiene? Todas las historias continúan, siquiera sea en el recuerdo. Algunas que creíamos acabadas no lo están. Todo el mundo suponía que la Segunda Guerra había terminado ya, y 20 años después de la rendición de Japón encontraron en la selva filipina a un japonés que seguía en pie de guerra. Y en mano también, pues traía -único resto de su armamento- una oxidada bayoneta que gustosamente habría clavado en la barriga del primer gringo que se le hubiera atravesado. Casi ninguna historia acaba, es cierto. Por eso da miedo comenzar alguna. Revisemos las historias de nuestras vidas y observaremos que muchas no han acabado todavía. Continúan, generalmente en la forma de un remordimiento. Y lo mismo sucede con el mundo. Sus historias jamás tienen final. No nos damos cuenta, pero vivimos aún las consecuencias de la fundación de Roma y los efectos de la Revolución Francesa. Esto es el cuento de nunca acabar. Por eso a la gente le gustan tanto los deportes, porque en ellos los juegos terminan definitivamente. Chivas 2, América 1... Vaqueros de Dallas 27, Delfines de Miami 6... Saraperos de Saltillo 114, Arrieros 2... Y sanseacabó. Vámonos a la casa (o al bar). Punto. Con los deportes sabe uno a qué atenerse. Con la vida no. Ni con la muerte. Nunca se acaban sus historias. Disculparán mis cuatro lectores, por lo tanto, que esta historia carezca de final. Tú, lector; tú, lectora, tendrás que ponérselo. El que le pongas, por mí estará muy bien. La historia trata de un sujeto que tenía estas tres características: era borracho, era holgazán y era amigo de riñas y pendencias. Cualquiera de esas tres notas habría bastado para hacer de él un indeseable; juntas las tres lo volvían a pain in the ass, como se dice en Estados Unidos: un dolor allá donde les platiqué. Los ebrios, ya se sabe, son difíciles de soportar. Para aguantar a un borracho...

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