DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Plaza de almas - 28 de Mayo de 2019 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 787319261

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Plaza de almas

Autor:Catón
 
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Hay dos misterios que no se pueden descifrar, Armando. Uno es el del universo, el otro el de la mujer. Y aún creo que el primero será aclarado alguna vez; el otro nunca. Decir que la mujer es un misterio constituye uno de los estereotipos más estereotipados que hay, pero eso no quita que tal afirmación sea verdadera. ¿Sabes por qué es difícil entender a las mujeres? Porque son las representantes de la vida, y la vida es imposible de entender. Hasta la más sencilla mujer es complicada. Ése es otro lugar común, pero también es cierto. Podrás desentrañar el poema de Parménides o las teorías de Hawking, pero nunca comprenderás lo que Juanita la del 12 piensa o siente. Cuando yo tenía tu edad, sobrino, pensaba que entendía a las mujeres. Ahora sé que en ese abecedario jamás pasé de la a. Te pondré un ejemplo. Una noche tomé en mis brazos a una chica. Estábamos en mi automóvil. La sentí temblar como una tórtola en las manos de su cazador. Eso me conmovió bastante: supuse que la muchacha tenía miedo de lo que iba a suceder. Y no sucedió nada. Respeté su temor y la llevé a su casa. Ahora sé que temblaba de deseo, y que habría preferido que la llevara al asiento trasero del coche. Seguramente me llamó pendejo, tal como todavía me lo llamo yo cuando recuerdo ese penoso episodio de mi vida. A muchas mujeres he tratado, Armando, vanidad aparte, y puedo decirte que cada una ha sido un enigma como aquellos que la Esfinge proponía a los caminantes para devorarlos. A todas las amé -quizá alguna me amó- pero a ninguna comprendí. Fui libro abierto para ellas, y todas fueron, sin contar la carne, libro cerrado para mí. A fin de ilustrar lo que te digo permíteme contarte lo de Estela. Nunca me habría atrevido a poner los ojos en esa mujer. Era casada, y en aquel tiempo (el de mi primera juventud) yo rehuía el trato con mujeres maridadas, no por escrúpulos de moralina, sino por instinto de conservación. Después...

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