PUNTOS Y CONTRAPUNTOS / Justicia débil - 25 de Marzo de 2013 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 428914806

PUNTOS Y CONTRAPUNTOS / Justicia débil

Autor:Pedro Mellado
 
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Hay iniciativas que, ante la fragilidad de las instituciones que procuran y administran justicia en nuestro Estado -sus fallas, deficiencias, debilidades y presumibles corruptelas-, no deberían ni siquiera considerarse, como la cadena perpetua para castigar algunas modalidades de delitos de alto impacto.

El pasado jueves 21 de marzo, al tomarle la protesta al titular de la nueva Fiscalía General del Estado, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, el Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz anunció que su Gobierno prepara una reforma al Código Penal para castigar con penas que irían de los 20 años de cárcel, hasta la prisión vitalicia, los homicidios calificados, los cometidos contra policías, los feminicidios y los parricidios.

En Jalisco, la sanción más alta por homicidio calificado es de 40 años de prisión, cuando se comete con premeditación, ventaja, alevosía o traición.

Dijo Jorge Aristóteles: "En las próximas fechas estaremos presentando una iniciativa para que los delincuentes, secuestradores y gente que siga violentando los derechos humanos y la libertad de las personas sean sancionados con una pena punitiva real y que la cadena a perpetuidad sea una realidad en el Estado de Jalisco".

La impunidad, lubricada por la corrupción y las complicidades, es el cáncer más grave que afecta la procuración y la administración de justicia en nuestro Estado y en nuestro País. No se requieren leyes más severas, bastaría con que se aplicaran y se cumplieran, honrada y rigurosamente, las que ya existen.

Siguen vigentes las reflexiones sobre la impunidad, que el filósofo y jurista italiano César Bonesana, Marqués de Beccaria, expuso en su célebre Tratado de los Delitos y de las Penas, publicado en 1764.

Explica en su texto: "No es la crueldad de las penas uno de los más grandes frenos de los delitos, sino la infalibilidad de ellas, y por consiguiente la vigilancia de los magistrados, y aquella severidad inexorable del juez, que para ser virtud útil, debe estar acompañada de una legislación suave. La certidumbre del castigo, aunque moderado, hará siempre mayor impresión que el temor de otro más terrible, unido con la esperanza de la impunidad".

Agrega: "Porque los males, aunque pequeños, cuando son ciertos amedrentan siempre los ánimos de los hombres; y la esperanza, don celestial, que por lo común tiene lugar en todo, siempre separa la idea de los (males) mayores, principalmente cuando la...

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