Ricardo Elias / Cunace - 8 de Noviembre de 2018 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 744767681

Ricardo Elias / Cunace

Autor:Ricardo Elias
 
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Dicen que una crítica es válida sólo cuando es seguida por una propuesta.

Por ello luego de criticar al desdén que los mexicanos en general mostramos hacia las leyes y reglamentos vigentes y a los comportamientos cívicos y éticos más básicos, hace dos semanas en este mismo espacio hice una propuesta de tipo correctivo: crear la figura de Diputados Civiles Protegidos (http://n9.cl/N48p).

La propuesta que hoy hago es de tipo preventivo, de fondo diría yo, y que si bien sus efectos serían visibles en el mediano plazo, éstos serían de carácter permanente.

Para entrar al tema comienzo preguntando: ¿Algún día podremos los mexicanos, en general, conducirnos con respeto, orden, civilidad y honestidad?

Los ciudadanos que nos preciamos de tener comportamientos cívico-éticos -incluyendo los más elementales, como no meterse delante de una cola o en sentido contrario en una calle aunque ello represente cierta espera o rodeo- lo hacemos por convicción y no porque alguien nos vigile o porque tengamos miedo a las hasta hoy irrelevantes consecuencias de que alguien "nos cache" o se atreva a denunciarnos.

Sin embargo, la mayoría no es así. Las convicciones cívico-éticas sólo pueden venir de la educación y su principal emanación: el autocontrol, esa capacidad para dominar las propias emociones, los instintos, pensamientos y deseos.

Y como la educación en estas materias es prácticamente nula, el autocontrol es una habilidad cada vez más rara de encontrar, es que la sociedad funciona sólo ante la presencia amenazante y disuasiva de policías, con multas y castigos o con el uso de la fuerza pública.

El único camino para lograr que una sociedad se autocontrole y autorregule es el de la educación.

Dicho lo anterior, y ante la amenaza de que a la reforma educativa no le dejarán "ni una coma", lo que le propongo al próximo Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, es el establecimiento de un Curso Nacional de Civismo y Ética obligatorio para todos los mexicanos -incluyendo a los padres de familia, cuyo mal ejemplo trasciende a las nuevas generaciones-, de manera que el cien por ciento de la población entendamos las ventajas que el País y la sociedad tienen cuando nos conducimos de manera legal, cívica y ética.

El acrónimo de este Curso Nacional de Civismo y Ética (Cunace) curiosamente hace referencia a que éstos comportamientos se deben inculcar...

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