San Cadilla / La Dominguera - 6 de Enero de 2019 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 753091685

San Cadilla / La Dominguera

 
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"En el futbol, lo que uno nunca debe dar es lástima, es mejor irse a tiempo".

Gustavo Matosas, tras anunciar su retiro como futbolista en Uruguay en el 2001, a los 34 años.

El otro lado del ídolo

La promesa de darle una moneda de 10 pesos todos los días para que no abandonara los entrenamientos y pudiera pagar el camión desde Tlaquepaque, fue lo que obligó a Carlos Salcido a no fallarle a Juan Carlos Chávez, su técnico en el Tapatío del Ascenso en el 2002.

Desde entonces han pasado poco más de 16 años y, en todo este periodo, mis filosos lectores, aquel muchacho rebelde que barría camiones en la terminal alfarera, se construyó una carrera como futbolista a base del esfuerzo físico, la resistencia a la adversidad y al talento en las piernas.

Ese muchacho que después de debutar con Óscar Ruggeri en el 2001, debió volver al inframundo por un impedimento administrativo, vivió embargos de tiendas departamentales cuando tenía apenas un sueldo de siete mil pesos.

El mismo que la pasó mal cuando, ya casado, y con su primer hijo en camino, dudó en entre seguir en el futbol cuando lo regresaron al Ascenso, o en buscarse otro futuro en cualquier otra profesión que le sacara de la pobreza.

Ese mismo Salcido es el que gracias a su calidad y temperamento dentro de las canchas jugó en Europa, fue campeón con el PSV Eindhoven de Holanda y participó en tres Mundiales, dijo no tener el final de su etapa en el Guadalajara como él lo hubiera querido.

Pero... ¿y qué final deseaba en realidad?, es lo que muchos podrán preguntarse.

Hacia el exterior, Salcido alcanzó a dejar una imagen de ser un tipo de temperamento, de personalidad recia y de cierto liderazgo, que correspondía a la capitanía que en los últimos años aceptó en el redil. Quizá más por su edad, respeto que le tenían a su trayectoria y a su identidad con el equipo, por encima de los propios deseos y convencimiento del propio ocotlense por ser ese líder del plantel.

En realidad, por años rechazó una y otra vez el gafete. Tanto en las Chivas como en Europa.

"A mí no me gustan las broncas, hermano, por eso no me gusta el gafete", declaró más de alguna vez.

EL CAPRICHO

Sentir que no lo tratan como él cree que lo merece, no le pasó a Salcido sólo con José Cardozo o con la directiva del Guadalajara.

Con la Selección Nacional en el 2007, ya con un Mundial a cuestas y en su segundo año en Europa, el defensa vivió también un momento de mareo sobre el ladrillo en plena Copa Oro.

El técnico era Hugo Sánchez y...

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