TOLVANERA / Educados - 1 de Abril de 2019 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 774566781

TOLVANERA / Educados

Autor:Roberto Zamarripa
 
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El país está ante la gran oportunidad de rehacer la vida educativa, modelar un sistema que beneficie a la niñez, sobre todo la más pobre, que privilegie la calidad de la enseñanza, dignifique a los maestros y los reincorpore como auténticos líderes comunitarios y respetados.

Paradójicamente, la crisis que viven las dirigencias de gremios magisteriales puede propiciar ese cambio de fondo.

¿Qué es lo que se ha roto? Una ruta cíclica donde los movimientos sindicales magisteriales se bifurcaban entre las derrotas por la represión y el aislamiento por la radicalización.

Ambas particiones favorecieron durante 60 años el poderío del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), siempre adherido al Presidente en turno y cuya hegemonía gremial ha sido fundamental para la sobrevivencia de una decena de presidentes de la República.

En 1958, el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) encabezado por Othón Salazar Ramírez, un líder de masas incorruptible, remeció el charrismo sindical del SNTE. Su movimiento fue derrotado por la represión gubernamental y alentó la radicalización de otros maestros.

En los años sesenta, dos maestros guerrerenses, Genaro Vázquez y Lucio Cabañas y otro duranguense, Arturo Gámiz, armaron grupos guerrilleros en zonas de extrema pobreza del país. Vázquez, la Asociación Cívica Revolucionaria; Cabañas, el Partido de los Pobres, y Gámiz, la Liga Comunista 23 de Septiembre.

De 1960 a 1980 el SNTE tuvo su mayor poderío sin enemigo al frente con maestros disidentes radicalizados, encarcelados o asesinados.

En diciembre de 1979 surgió la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), una agrupación de distintas tendencias de izquierda que tomaba fuerza al calor de la reforma política de entonces.

La disidencia de la CNTE remeció el liderazgo de Carlos Jonguitud en el SNTE, el sindicato oficial. En 1989, tras movilizaciones magisteriales encabezadas por la Coordinadora, Elba Esther Gordillo desplazó a Jonguitud en la secretaría general del SNTE. La disidencia magisterial entonces no aceptó compartir el liderazgo sindical con Gordillo; optó por confrontarla simulando una radicalización y entró a un ciclo de chantaje-negociación que les alejó de muchos de sus propósitos principales.

No obstante su...

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