Travesía crepuscular - 14 de Abril de 2019 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 777654977

Travesía crepuscular

Autor:Abel Vázquez
 
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Fotos: Iván Serna

ZACATECAS.- Entre las ruinas de La Quemada, zona arqueológica ubicada a unos 50 minutos en auto al suroeste del centro histórico de la capital zacatecana, aún quedan historias por descubrir.

Y aunque la mayoría suele recorrer el sitio durante el día, los viajeros ávidos de vivir experiencias únicas pueden considerar alguna de las visitas especiales que suelen organizarse, en distintas fechas, a la luz del ocaso.

La experiencia, llamada Arqueología Sideral, es coordinada por la agencia Argntours con la supervisión del INAH y la Secretaría de Turismo de Zacatecas. Quienes optan por realizar este recorrido, además de oír datos históricos, tienen la oportunidad de admirar un cielo estrellado.

La caminata por la zona inicia en compañía de un guía, al tiempo que el sol comienza a despedirse de los vestigios asentados sobre una colina.

A los pocos metros de haber iniciado el ascenso, aparece el "fantasma" del ingeniero alemán Carl de Berghes (1782-1869), famoso por la descripción que hizo a mediados del siglo 19 sobre este sitio.

De Berghes -un actor que jamás sale de su personaje- continúa guiando los pasos del grupo. Él señala la Pirámide Votiva y explica que se trató de una construcción sagrada a la que pocos tuvieron acceso. El tiempo pasa, el frío se va acentuando y las estrellas van apareciendo. En un momento de Berghes desaparece para cederle el paso a una actriz que representa a Xóchitl, mujer indígena que, supuestamente, vivió durante el apogeo de La Quemada y explica el simbolismo detrás del juego de pelota.

Cae la noche y es necesario usar lámparas para alumbrar el camino. Cuando el grupo se halla a escasos metros de la cúspide, el sonido de un cuerno resuena entre las ruinas. Aparece un tercer actor, quien conduce a los viajeros hacia una explanada donde dará inicio la observación astronómica.

Las estrellas acaparan la bóveda celeste. Gracias a la poca contaminación lumínica, los visitantes observan el firmamento. Los expertos dirigen la actividad y ayudan a identificar constelaciones, planetas y astros a simple vista. Posteriormente, se puede usar un par de telescopios.

Así, La Quemada se convierte en un observatorio natural en donde los visitantes se adentran en la historia y los saberes de una civilización que aún pervive entre sus restos.

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