VIGÍA DE BOLSILLO / Caminos de Michoacán - 25 de Julio de 2014 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 521225290

VIGÍA DE BOLSILLO / Caminos de Michoacán

Autor:Sofía Orozco
 
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Hace apenas unos días citaba aquí un tristísimo y políticamente incorrecto mensaje de la Arquidiócesis de Guadalajara: "hay humanos que quisieran tener vida de perros". Nunca más verdadera su afirmación.

Michoacán está en el abandono, Michoacán da las noticias, Michoacán "está siendo rescatado". Pero lo que pasa en Michoacán es apenas un pequeño síntoma de lo que pasa en México.

Un hombre emprende la defensa de su pueblo, organiza a otros, protege a los desvalidos; toman las armas, se defienden, sobreviven.

Una mujer recibe a niños de la calle, a jóvenes infractores, a menores que nadie quiere; los cobija, los alimenta, los educa, viven.

El Estado aquí no figura. No garantiza nada de lo que debe garantizar, ni el libre tránsito, ni la paz, ni la seguridad. Tampoco los derechos de los niños.

El Estado no figura, está ocupado en otras cosas, le preocupan otros temas. No tiene tiempo ni interés. Ya sabemos que hay bandas criminales que asolan a los ciudadanos, pero el Estado no ha sido eficaz para aprehenderlas. Ya sabemos que hay miles de menores de edad en el abandono, con familias deshechas, con destinos perdidos, pero el Estado no ha sido eficaz para contenerlos, mucho menos para prevenir los orígenes de ese abandono.

El Estado no está, y "alguien", como puede, va llenando ese vacío.

Pero ¿quién deja su casa, su trabajo, sus miedos, para tomar un arma y enfrentar a un sicario? ¿Quién ampara a un niño de la calle, a un drogadicto, a un delincuente menor, lo hospeda en su casa y le consigue comida?

Solamente un loco es capaz de tal locura.

Mireles y Mamá Rosa, dos historias de locos que, como siempre, nunca conoceremos a fondo, ni siquiera con matices, ni aproximaciones.

A nosotros no nos está destinado saber la verdad.

El lector común, el consumidor de noticias ocasional, el que se arrulla con el noticiero en televisión, siempre está lejos de "saber". Hasta hace unos meses, Mireles no significaba nada; hasta hace unos días, Mamá Rosa era tan sólo una vieja noticia sobre filantropía.

Hoy son los héroes-villanos. Un médico al que se le acusa de tener armas, las mismas con las que, a falta de seguridad, se defendía y defendía a otros. Una mujer a la que se acusa de horribles delitos contra los menores abandonados, mismos que, expuestos a la calle, no parecían tener mejor destino.

Que son malos, nos dicen ahora. Seguro. No hay ser impoluto que intente cualquier empresa difícil en este mundo y no termine un tanto embarrado.

Que...

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