'Vimos a todos heridos' - 16 de Septiembre de 2008 - Mural - Guadalajara - Noticias - VLEX 80620069

'Vimos a todos heridos'

 
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MURAL / Staff

MORELIA.- En dos ataques casi simultáneos, fueron detonados anoche en Morelia dos artefactos explosivos en pleno festejo del Grito de Independencia, con saldo preliminar de tres muertos y alrededor de 50 heridos.

Las personas fallecidas y lesionadas eran civiles inocentes que habían acudido a la festividad.

"Fue un estallido fuerte y ya fue que vimos a todos heridos", relató Alberto Guido Pérez, uno de los heridos.

Este joven de 21 años de edad acudió con su novia a presenciar el festejo del Grito de Independencia. La fiesta terminó en tragedia.

"Hubo gritos, salieron varios heridos. Yo recibí un golpe en la pierna", comentó.

Las primeras versiones indican que los artefactos utilizados en los atentados fueron granadas de fragmentación, como las decomisadas al crimen organizado en operativos del Ejército.

"Es una verdadera cobardía lanzar estos explosivos en plena verbena popular", condenó el delegado de la Procuraduría General de la República (PGR), Rolando López Villaseñor.

A las 2:00 horas de hoy ningún grupo se había adjudicado aún los ataques.

"Hasta el momento nadie se ha adjudicado este reprobable y condenable hecho, no tenemos ninguna señal de persona o grupo que se haya adjudicado", dijo.

La primera explosión, la que más daño hizo, se registró a las 23:05 horas.

El Gobernador Leonel Godoy había terminado de dar el Grito de Independencia desde el balcón del Palacio de Gobierno y empezado a repicar las campanas.

Justo antes de terminar los campanazos se escuchó un estruendo que hizo voltear a Godoy, de extracción perredista, hacia la Plaza Melchor Ocampo. Aún sin saber de qué se trataba, se le dibujó una sonrisa nerviosa en el rostro.

Lo demás fueron gritos de desesperación, de lamento y de auxilio.

En tumulto, la gente comenzó a correr para ponerse a salvo y, como podían, policías y paramédicos que estaban cerca comenzaron a cargar a la gente en sus brazos a falta de camillas para llevarlos a una ambulancia.

"¡Fue una bomba!, ¡Fue una bomba!", se escuchaban gritos entre los heridos.

En un perímetro de aproximadamente 30 metros sobre la Plaza Melchor Ocampo se observaba una escena propia del Medio Oriente: decenas de hombres, mujeres y niños tirados en el piso, entre charcos de sangre y lamentos.

Apenas unos minutos después se reportó la segunda explosión, que dejó a un hombre muerto en plena Avenida Madero, esquina con León Guzmán, a tres calles del primer atentado.

El Gobernador...

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